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Carmen María Martínez
Acuarelista almeriense

Nace en Almería, provincia de Almería, el 9 de diciembre de 1962. Concluido el Bachiller Superior comienza sus estudios de arte y decoración en 1980 en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Almería. Su inquietud artística se pone de manifiesto desde la infancia, realizando trabajos tanto de dibujo como de modelado en los que obtienen resultados que le obligan a continuar en este camino para elegirlo como profesión en el futuro. Durante su estancia en la escuela de Artes conoce a su actual marido el pintor Manuel Domínguez, licenciado en Bellas Artes, quien la inicia e instruye en la dificil técnica de la acuarela. En esta práctica invierte varios años antes de sacar su obra a la luz por primera vez, teniendo como disciplina pintar siempre DIRECTAMENTE DEL NATURAL. Son numerosos los paisajes, bodegones, interiores y composiciones de variada temática que completan su obra, en la que el sentimiento y la añoranza juegan un papel primordial. En Enero de 1989 realiza su primera exposición en la que obtiene gran éxito de público y de crítica, solidificando definitivamente su vocación artística.

 

La pintura poética de Carmen Mª Martínez

El pasado Miércoles, En al Sala de Exposiciones de Unicaja (Paseo de Almería), Carmen María Martínez mostraba al público su nueva colección de acuarelas representada por una treintena de obras.

Cuando a finales de los ochenta asistí a su primera exposición, en aquella, aún, balbuciente muestra de su arte, ya pude advertir en ella sus afinadas notas pictóricas. Tras diversas y consecutivas exposiciones en las que, como buena artista, ha venido perfeccionando y desarrollando las técnicas del oficio (en este caso hablamos de arte), ahora, veinte años después, se nos muestra en todo su esplendor con una obra consumada en la que destaca nítidamente su singular y genuina personalidad pictórica.

A veces, la prosa resulta limitada para expresar la belleza y entonces hay que recurrir a las anímicas estancias de la poesía. Por eso, en este caso, tenemos que hablar de poesía. Porque la colección que estos días nos ofrece Carmen, es eso; poesía hecha color, o el color hecho poesía. Y es que estas obras, en su lenguaje poético, hablan, susurran, cantan, acarician… Cada una de ellas es un auténtico poema expresado con la voz insonora del color y la forma para ser percibido en toda su magnitud a través de la mirada hambrienta de belleza plástica. En su estilo, a caballo entre figurativo y realista, la pintora consigue asombrosas representaciones que transportan al observador por espacios sutiles más allá de la cartulina y el pigmento. Con la limitada técnica de la acuarela –en la que cada pincelada es una sentencia, casi sin posibilidad de recurso-, Carmen muestra y demuestra, sobre todo en los bodegones, su sorprendente destreza con el pincel y la inspirada y creativa licuación de los colores para conseguir esos celajes y transparencias que aportan sazón, frescura –y casi tacto- a los elementos representados. Su magistral distribución de la luz confiere a sus cuadros un hálito de intimidad que induce a la reflexión y el pensamiento. Contemplar esta exposición es como escuchar la fuente de los sentidos.

Enhorabuena, Carmen, por tu magnífica obra.

 

Paco Urrutia -Escritor

 

 

 

www.carmenmariamartinez.com